martes, 10 de julio de 2007

Vacío

Es sólo una creación más de nuestra mente. Así como el amor, así como que tu y yo estamos ahora aquí. Empiezo a pensar que este mundo lo he creado yo, en mi cabeza, que solo veo lo que quiero ver, que hago aparecer gente a mi antojo, así como las hago desaparecer. Que en mi libreta sólo estamos los dos, porque es mi mundo paralelo. Solo somos una continuidad de manchas de tinta azul, producto de un bolígrafo, nexo entre mi cabeza y mi mundo, algo que dejo fluir, donde todas las noches me sumerjo y te sumerjo.

Al llegar el ocaso me dedico a ti, a crearte y darte forma, como una pequeña figura de barro aun no cocido, a enamorarme muy lentamente de ti, a fundirte con mis manos y darte la vida con un soplido. Pero no eres real, lo sé, solo existes aquí, en mi mundo de papel, en un pedacito muy pequeño de mi subconsciente, y por eso cada noche trato de sacarte y hacerte real.

Cada noche te veo pasar por debajo de mi ventana, cada día frente mi pupitre, en aquellas manos, en estos ojos, en aquel gesto, como pequeñas luces, pequeñas piezas de un complejo puzzle. Hoy te vi en un soplo, alguien dejaba entreabiertos sus labios y te escapaste de su boca, y ahora te oigo en la radio.

Tengo un tremendo vacío, que no sé con qué llenar, porque creí haberte encontrado y cada día te pierdo más ¿Eres tú quien está ahí? ¿O soy yo quien te ha metido en su piel? Ahora te vistes de piel suya, pero la piel puede desteñir, dime cual es tu completa forma.

Y es que tengo la impresión de tener que cavar muy hondo para encontrarte, y me he quebrado las uñas, y me sangran los dedos y sigue sin aparecer nada ¿cuánto más tengo que bajar para encontrarte? Porque una cosa es clara, no es arriba donde te voy a encontrar, arriba no hay nada, nada que yo pueda alcanzar, y yo sé que tu no eres inalcanzable, no para mí.

Un sueño eres

De pronto me vi en aquella inmensidad luminosa. No se como llegué, ni por que vine...

- Y, ¿quien te trajo?

La voz sale de la inmensidad. Una mano me roza la espalda, lentamente pasa una cerilla por la lija, la aproxima muy despacio a una gran vela de color amarillo crudo, la prende y... Ah, una gigantesca oscuridad sale de ella alumbrando de negro la claridad del lugar.

- Empiezo a verlo todo mas claro.

Lentamente mis ojos se van cerrando y ante mi se abre de par en par una ventana.

- ¿que ves?

- Un majestuoso árbol despliega sus ramas y de repente una nube gris de aves inunda el cielo púrpura. Parecían los resquicios, las cenizas que de aquí para allá con el viento se alzan de una hoguera.

-¿Por qué una hoguera? ¿Por qué te quemas?

- Las llamas me van consumiendo, vuelo. Una vez ya sobre las ramas del árbol me calmo, me arreglo las plumas. Estoy cansado, pero todos se marchan. Hay que emprender el vuelo.

- ¿No te quedas?

- Todos se alejan, se van. Bajo a tierra, las hojas crujen bajo las patas de un escarabajo mientras un pequeño ratón sale de su madriguera. Una niña corre con su vestido viejo, el jersey de su hermano y los zapatitos que hace tiempo destrozó jugando en el barro. Lleva algo en la mano, se acerca a la orilla.

- Niña, ¿Por qué lloras?

- Mi barquito, se hunde, se lo lleva la corriente mientras que lo arrastra al fondo. Allí un pececito de colores con una larga cola roja nada tranquilo.

- Me gustaría saber por qué todo esto, que haces aquí.

- La verdad es que no se quien me ha traído, tal vez él, puede que por fin me agarró de la mano. Solo se que intentaba dormir, en el sofá y en mi cabeza aun resonaban sus gritos, mamá volvió a nombrarla y papá estampó el plato sobre la mesa, empezaron a discutir y a dar vueltas alrededor de la mesa, le pegó y ella chillaba.

- ¿Cuánto hace de eso?

- Puede que más de diez años, pero es ahora cuando él ha llegado, y de la mano me sacará volando por esa ventana dejando, muy abajo y muy atrás todos esos fantasmas.

- No llores mas niña, que él arreglara el barquito para que puedas embarcar y partir lejos. No sufras pajarillo, que no te dejará atrás cuando llegue el frío del invierno. Y te sacará de las llamas, bruja, y plantara un árbol con unas raíces fuertes, que se aferren bien al suelo para que el viento no se lo lleve y pueda mostrar lustrosas sus ramas. Pero cierra la ventana, niña, que no hay ya necesidad de huir y hace corriente. Cogerás frío ahí dormida en el sofá.

Al abrir los ojos te ví, tan serio, pero dispuesto como siempre a sonreír por mi. Una gotita de vida resbalaba por mi mejilla y mientras la secabas me arropabas. “ Ya pasó cariño, estoy aquí, no llores”. Tu calor me envolvió. La calma. El pececillo rojo sigue nadando río arriba...

Ha pasado ya la tormenta y el barquito que arrastraba la corriente hoy juega feliz con el pez de colores.

- Hace tiempo que no abres tu ventana, niña.

- Tengo miedo de que al abrirla vuelva el vértigo de ver como todos pueden desplegar sus alas, y yo... Llevan tanto tiempo rotas... ya no se volar.

- Deja que entre el aire en tu habitación. Él te llevara consigo y te hará ver que nunca mas has de cerrarla, él pegara una a una las plumas que guardas en un cajón, y formara con ellas tus nuevas alas, y te llevara a volar muy alto, muy lejos.

- He olvidado mis hechizos, los perdí en tanta hoguera.

- No habrá ya mas llamas si te quedas muy, muy quieta cuando los demás te nombren. Ya nadie más va a encender tu oscuridad si dejas que él te ayude ahora.

Y a oscuras me llevaste de la mano, a desplegar de nuevo las alas que hace tiempo guarde y a poner en su lugar todas las cosas del “hace tiempo” que me retenían aquí a ras de suelo. Me has ayudado tanto a ver las cosas desde otra perspectiva, y a recuperar la ilusión que perdí ya hace tiempo, porque yo me estaba vaciando antes de conocerte, de cogerme de la mano, y todos mis barquitos se hundían antes de que llegases y me deslumbraba tanta oscuridad... Dime una vez mas que yo te he embrujado, mientras guardas tus pócimas secretas, dime que en mi ves esa mágia y ayúdame a dejar la ventana abierta. Yo se que es verdad que en mi hay mágia, pero solo cuando tu la creas.

Ebano, verde

He visto las noches más oscuras.

Se apaga el mundo;

los párpados cansados

se cierran, se agolpan morenas

tus pestañas, se abrazan.

Los rayos del sol son negros.


He visto morir el cielo.

Sé donde acaba.

En tus pupilas converge el universo,

de principio a fin, en tus ojos, todo.

Esferas verdes,

el horizonte es redondo.


He visto el final del mundo

y en lo hondo

susurra en silencio la caja de Pandora.

Agujero negro, celoso, custodia

el por qué de cuando lloras.

Guardan secretos, los oigo.

Dos candados son el fondo.


Ebano, verde, TU, todo.

Paraísos, he viajado

Mirándote a los ojos.

Verano 2003 (Al "profe" que me ha enseñado a sonreir)

Quisiera recordar lo que he soñado

El aire ya no sabe diferente,

la Magia me ha olvidado,

¿Y los duendes, donde?

Todas esas criaturas ¿dónde fueron?

La arena me atraviesa los pies.

¿El agua? Me hice impermeable.

¡Estoy vacía!... seca.

¿Y las ninfas? ¿Náyades? Nadie.

Me paro y miro... y pienso que hace mucho que no concilio el sueño como antes, las nubes vuelven a ser nubes, las montañas se han helado. Ya ni tan si quiera el mar susurra con la misma cadencia rítmica, melancólica, ahora solo es ruido, monótono y frío.

¿Dónde os habéis marchado?

Cobardes sueños. Oscuros,

¿qué propósitos oscuros tramáis para mi?

Si, un rayo de luna, sé que os ha llevado.

Un rayo de luna ¡¿Dónde están las noches?!

Hasta a ellas. Vacía, seca... ¡Ladrones!

Quisiera recordar lo que he soñado.

01 octubre 2003

Agua

La distancia y el tiempo

arrasó nuestra playa

convirtió la en desierto.

Tu voz en mis oídos

era el fluir del agua,

hoy solo queda arena

de aquel rumor, hoy nada

hará volver la lluvia

de risas, de palabras,

de aquel ruido de teclas,

de aquellas, tus llamadas

hoy solo queda nada.

Solo el silencio espera,

en un rincón aguarda

a que este ser confuso

rendido al suelo caiga,

para con una ola

furiosa y por la espalda

lo adentre en lo profundo

donde ya todo calla,

allá en él, tu olvido.

Hoy te encuentro vacío

pero en ti algo no cambia,

el azul, el hielo, el frío,

que fue celda de escarcha

de un preso clandestino

que ni el silencio hondo,

ni la sed desesperada,

ni si quiera este desierto

han conseguido secarla.

Hoy todo en ti es silencio,

y en tu azul hay calma.

01 junio 2002 (A Isart, agua que no has de beber...)

Azul

Yo soy azul y me alimento de las nubes de tu risa,

deslizándome sobre tu espalda,

soplando poemas del sin sentido,

tratando de entender el por qué

de tu silencio marino.

Ante la eternidad, la memoria...

Navego en un océano de palabras

y en tu voz me pierdo.

Yo soy azul y viajo en tu aire, me respiras,

susurrando mil caricias bajo tu almohada,

escuchando el silencio de tus sueños,

tratando con el viento de acertar

en suspiros tu figura.

Ante el recuerdo, el infinito...

Naufrago en un mar de locos

y en tu voz me encuentro.

Junio 2000 (Gracias Helena)