lunes, 30 de mayo de 2011

Cansada de ir en son de paz y encontrarme con que quieres echarme tu mierda... gran amigo, sí señor.

Arañar hasta la última entraña que te has dejado al aire sólo te va a servir para quedarte vacío. Tus amenazas a los demás no te van a devolver la sensatez, ni el corazón ni la cordura... ni mucho menos la compañía de los que te han intentado acompañar en el viaje. Con dolor, con ataques, no vas a acercar a nadie, sólo vas a remover mierda y odio que ya huele a la legua.
Párate y piensa qué quieres conseguir. ¿Amargar la existencia a los demás? Eso refleja que eres infeliz. ¿Atención? Gánatela por las buenas y no inmolándote en medio de un parque infantil.
Aprende a vivir con que el pasado pasó, con que si has perdido algo es por alguna razón y no va a volver por más que aprietes las cadenas.
No intentes recuperar algo que tú mismo has lanzado al vertedero, porque sólo encontrarás hedor, ratas y alguna mala infección. Cuando dejas pasar mil y una ocasiones de limpiar la mugre, ésta se solidifica cada vez más.
Deja que cada uno saque su propia basura, deja vivir a cada uno con su mierda, ya que todos tenemos el mismo derecho a cagar, la misma necesidad. Sólo compórtate con un poco de civismo y tira tú mismo de la cadena cuando acabes sin recrearte mirándo cómo se va.
Esto ya apesta.