lunes, 19 de septiembre de 2011

De lo irreal y fraudulento, de lo perjudicial.

Me he hecho una coraza a prueba de tu voz,
para dejar de buscar en bocas extrañas
las palabras que me despertarían, sonámbula,
de esta red de seda en telarañas.

Ni un sólo cimiento sobre suelo real,
inestable, inpensable ha sido construir
en terreno envenenado. Paraiso irracional.
Papiroflexia de lo mundano bajo el chaparrón.

Y vamos perdiendo las facturas, se derrumban
como naipes, rascacielos, entre escombros
aún nos queda algún remordimiento malformado,
deforme, escondido.

Perdemos la distancia, las fuerzas, la razón,
jugando a perseguir mariposas de papel,
detrás de las líneas del guión que marca una canción
de amores inventados a golpe de ficción.

Regodeándonos con el sabor a sangre en la boca,
suicidándonos el pecho, lentamente, con agujas
hemos creado un futuro imperfecto, mágico.
Tragicomedia para no dejar de arañarnos la ropa.

La rutina se queda atrás, lejos, abajo, a kilómetros luz
bajo nuestros pies embarrados, sin lastre pero pesados
sin dormir y descansados porque estás tú, tú, tú, tú, tú
tu mano me lleva tan lejos que he perdido el norte, la brújula y la fé en la humanidad, la inmunidad, los pedazos de civilización que hubo en el planeta azul.