lunes, 24 de diciembre de 2012

Disquisiciones de un niño (2)

El otro día Héctor me contó un cuento sobre cómo unos niños querían vencer al viento, que no les dejaba avanzar, y de cómo el niño que eligió de entre todas las armas el escudo, pudo al menos evitar que le tirase... obviamente no utilizó un léxico muy complejo, ni extendió el relato más allá de las tres calles que tardamos de casa al cole, pero me sorprendió tanto, tantísimo su forma de inventar historias con moraleja... hoy hablaba de cómo me va a ayudar a volver a ser niña, porque quiere que no me de vergüenza cantar villancicos por la calle con él, o hablarle en inglés, o saludar a todo el que me cruce.

Hoy me ha dicho:

- Mamá ¿y por qué no haces esas cosas si te gustan? ¿Es porque te da vergüenza? ¿Yo soy pequeño y no tengo de eso, así que será algo que crece con el tiempo, como el pelo... o los pies... ¿Por qué no puedes cortarte la vergüenza? Te divertirías más.

- Porque la vergüenza es más parecida a los pies, no te los puedes cortar así, sin más...

- Sí, mamá, sin pies y sin vergüenza tendrías que aprender a volar, o a andar con las manos, y seguro que sería divertido.

Me ha dejado pensativa todo el día, y a estas horas no puedo hacer más que darle la razón.