lunes, 23 de agosto de 2010

Despieros, cansados.

Nadie ha podido despertarme esta vez de las pesadillas, nadie. Nunca debí confiarme, relajarme, dormir. Nunca nadie sabe por qué suceden según qué cosas cuando cerramos los ojos, nadie, nunca.

Pero seguimos durmiendo, soñando, reviviendo.

Nunca he soñado nada, nadie, que no estuviese ya aquí. Nunca, nada me ha devuelto el sueño. Nunca es oportuno abrir los ojos cuando lo que sueñas sigue al acecho si despiertas. Nadie sabe por qué son tan reales los sueños, ni tan falsos, nadie.

Pero seguimos durmiendo, despertando, viviendo.

Y dejarse llevar, y cerrar los ojos, y alejarse de todo, y volver a empezar o retomarlo junto donde se quedó. Sólo quiero dormir y que no me despierte nadie, nunca.

Pero seguimos despiertos, dolidos, cansados.